domingo, 10 de abril de 2016

hasta la próxima, Sicilia

Estoy en el medio del mar tirreno, terminando mi cappuccino y un cornetto al cioccolato, habiendo dejado Sicilia anoche. El barco zarpó con más de dos horas de retraso porque encontraron y se llevaron arrestado un simpatizante terrorista. Por eso, además de comerme cinco en lugar de las usuales dos horas de cola con la moto, matando el tiempo como pude, esta mañana a las 7 deberíamos haber amarrado en Civitavecchia pero todavía faltan 2 ó 3 horas. Por ahora apenas estamos a la altura de Nápoles.
Por suerte, junto con mi colazione (porque un cappuccino y un cornetto no son un desayuno, son una colazione) estoy disfrutando de "La voz del Gran Jefe", de Felipe Pigna, aunque con algunos saltos, como que el barco Santa Dorotea en el que se sumó a la marina real española en 1798 medía 161 metros de eslora y pesaba 614 toneladas (página 57). Casualmente, el Splendid de GNV en el que estoy en este momento mide 214,54 metros y pesa 39 139 toneladas. Ajá. Mirando un poco encontré que efectivamente el Santa Dorotea medía 146,75 pies (44,7 metros) y pesaba algo más de 900 toneladas. En noviembre casualmente estuve en Génova y vi el galeón Neptune (en realidad una réplica de uno del mismo siglo XVII que el Santa Dorotea) que tiene 65 metros de eslora y pesa 1500 toneladas. Me parece que a alguien se le mezclaron los metros con pies (12 pulgadas ó 0,312 metros), al margen de que semejante tamaño en aquella época era impensable, 3 veces el de los barcos más grandes.
En la tele del cafetería de este barco, mientras tanto, mostraban algunas anécdotas de ayer en la carrera de Moto GP en Río Cuarto, en el país de un servidos. Sonrisa.


Y así, mientras el sol levantándose sobre un mar impecable me promete algo que el pronóstico el la tele desmiente, cierro la computadora y sigo leyendo. Si todo va mal, esta noche estoy en Múnich.

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