lunes, 22 de marzo de 2010

el tecito

Mi mamá tiene problemas para dormir. Hace años. La pobre se acuesta, parece que se duerme, y a las dos horas se vuelve a la cocina a mirar tele por un rato hasta que se cae de sueño y vuelve a la cama, donde se despabila y se queda mirando el techo por otras dos horas, hasta que al final se duerme. A las 5 de la mañana está despierta. A la tarde, después de almorzar, se echa una siesta de una hora porque está que revienta de sueño. La pobre inocente trató todos los métodos habidos y por haber: té, té de tilo, pastillas, tapones en los oídos, yoga, control mental, mirar tele, no mirar tele, ejercicio, leer, caminar, no caminar, etc. Nunca faltó la idiota de su manada de amigas que le preguntaba "¿no probaste con un tecito?" como si mi mamá hubiera nacido ayer. Con el tiempo se acostumbró a esas preguntas reflejo de un encefalograma plano y contestaba cosas como "no, pero esta noche te prometo que pruebo" con una sonrisita.
Hace unos 10 años pasé por algo parecido que me duró unos 3 ó 4 años, pero por alguna razón se me fue y recuperé el ritmo normal de vigilia y sueño. El motivo en aquel entonces fue una relación de pareja que me tenía a mal traer, me rompió el corazón en demasiados pedazos y, a su debido ritmo, el tiempo hizo lo suyo y me recuperé.
Pero hace dos años me compré esa bendita BMW R1200 RT, y después de haber andado 5 km, con todo lo que me gustan las motos, la quería vender. Ese motor bóxer de dos cilindros no era lo mío, a pesar de tener asientos calefactables, control de velocidad y suspensión regulable electrónicamente. Decidí, ahí y en ese momento, que la iba a disfrutar una temporada y al comienzo del siguiente verano la vendía. Todo muy lindo, sino fuera porque el año pasado tuvimos la bendita crisis (una aprendiz de crisis, si le preguntan a este argentino) y la moto me la tuve que meter en donde la espalda pierde el nombre. Sin embargo, como la moto la compré con las facilidades que nos da la empresa, me quedó el efectivo para comprarme otra, una Kawasaki 1400GTR que sí tenía lo que yo quería y un poco más. Digamos 5 veces más. Una monadita de moto. Esto me dejó en la atractiva posición de tener no una sino DOS motos nuevitas en el garage. Situación tan deseable como costosa, lo que me llevó este año a bajarme del caballo y pedir mucho menos por la BMW para poder por fin venderla y liquidar el crédito con que la compré.
El cliente no se hizo esperar, y el martes pasado un buen señor se puso en contacto, hicimos la cita, y miró la moto de todo los ángulos imaginables, tras lo cual acordamos un precio satisfactorio para ambos. A partir de ahí, todo se fue a la mierda, porque quedamos en vernos el sábado para hacer el cambio de moto por €, y esa fue la última vez que dormí como la gente. La excitación de por fin venderla y ser un hombre libre se vé que fue demasiado para mi pobre ánimo y desde entonces duermo como máximo (y como la mierda) 2 horas cada noche. No cuento los momentos que me quedo dormido frente a la computadora en el trabajo y me despierto minutos después con el salvapantallas ya activado y el tecleado babeado, porque no puedo cronometrarlos. Pero es muy denigrante...
En fin, acá estoy, con una moto menos e igual de pobre que antes, porque apenas si me quedaron unas migas después de pagar lo que debía. Pero por lo menos no tengo deudas.
Son las 7 de la tarde/noche y el sol se acaba de meter. El domingo que viene por fin atrasamos la hora, con lo cual mi tarde se va a hacer mucho más interesante y va a ser otra vez disfrutable el ir a tomar algo por ahí en el centro de Munich.
Una teoría que se me ocurrió hoy fue que en realidad lo que me tiene mal no es la excitación de la venta de la moto, sino que una serie de planetas se han alineado de alguna manera que hace que sus campos magnéticos y gravitatorios afecten de una forma nunca antes vista a mis amiguitos los alemanes, porque hoy me pasó dos veces (más de lo que es normal en 1 año) que un alemán fuera amable conmigo. Espero que se les pase pronto así puedo volver a dormir. Es que todo no se puede.

7 comentarios:

Pablo dijo...

Yo me enamoro de los autos y siempre me da como cosita venderlos. Generalmente doy un salto hacia adelante cuando compro uno pero al poco tiempo estoy extrañando las bondades del último. Soy el típico boludo capaz de escribirle un tango al autito que nunca lo dejó.

Luisa dijo...

MArtín!!! qué preciosa foto. Ayer te leí, pero no comenté nada, hoy vuelvo y me encuentro con esta imagen y me gustó (hasta pensé que me había equivocado de casa).

Oye, estaba pensando una tontería,¿desde cuándo se te diagnosticó la depresión? ¿tienes más o menos claro qué o cómo o cuándo comenzaste a sentirte mal? Algo que la haya desencadenado...igual indagando las causas se puede encontrar algún camino que te lleve hasta donde estás y comenzar a caminar para otro lado.

Y no sé, yo no entiendo nada pero nada de motos, creo que soy muy comodina, nada como estar dentro de un auto (aunque sea uno pedorro y viejito) cuando llueve o hace frío y también para que los mosquitos, palomillas y otros bichitos no se incrusten en la mica del casco ¿cómo le hacen con eso??, porque si un parabrisas queda como piso de baño de cantina, en los trayectos largos, no me quiero imaginar cómo queda ése pedacito de mica y tu ropa, que vendría siendo el chasis de la moto.

Buen día.

Martín dijo...

Pablo, así es. Uno trata de ser objetivo y entender que se trata simplemente de una máquina, pero tienen un no-sé-qué que nos deja un vacío cuando los vendemos, motos o autos, da igual.

Martín dijo...

Luisa, la depre me la diagnosticaron hace dos años, pero la cosa viene de largo. A falta de detalles que no quiero dar, creéme nomás que la simpatía y otras cualidades de los aborígenes que pueblan estos lares, sumado al trance que significa emigrar, fue lo que desencadenó el asunto.
Lo de los insectos pegados lo sufrí con mis primeras 3 motos, pero las dos últimas tienen parabrisas. ¡Gran invento!

pal dijo...

AJAJAJAJA me encantó tu post!
Es que hay que ser ... digo, es que me siento representada con eso no dejar de dormir por problemas al real cuete. En una de esas hago un post así:
la jefa dice que no le mande cuenta que cobre sobre mi contrato: no duermo... por qué lo quiere así ahora???
Mi hermana no tiene lavadora: no duermo, estará muy pobre...?
Mi hijo invitó a un amigo nuevo: no duermo, será feliz?
juajajajaaaaaaaaaaa
Pero la verdad es que yo duermo sobre cualquier problema. Soy un monstruo, lo reconozco.
Y de la crisis no me hables, que mi marido busca trabajo. No duermo.

Ya verás es la sensibilidad, pero se pasa, vuelves a dormir y no tener deudas es fundamental el día de hoy.
Beso.

pal dijo...

Y lo del auto y Pablo... soy de las mismas... afortunadamente tb los puedo odiar, como el azul ese de mierd... que nos dejó tirados en Fr. y con deuda...

Martín dijo...

Ay, Pal, decí que es tarde y tengo mucho sueño, que si no me ponía a filosofar. Debe ser una experiencia religiosa quedarse hasta tarde charlando con vos...